Relevo en la base de adiestramiento militar de Besmayah (Irak), se marcha La Brigada de la Legión del ejercito español

Julián Flores @juliansafety

Siseguridad.es

Desde febrero de este año los legionarios que han sido relevados, han impartido en cursos de seis semanas de duración, a 5.000 soldados iraquíes que luego parten a la guerra contra el Estado Islámico.La Bandera de España ya ondea, desde el 22 de febrero, en la base de adiestramiento militar de Besmayah (Irak), junto a la Bandera del país anfitrión, que solicitó a Naciones Unidas apoyo internacional para hacer frente a la situación de crisis que vive actualmente.

La Legión es una fuerza militar de élite del Ejército de Tierra Español, encuadrada dentro de las Fuerzas Ligeras del Ejército español, y está compuesta de los Tercios Don Juan de Austria y Alejandro Farnesio, más otras unidades de maniobra y de apoyo al combate y apoyo logístico al combate.
La “Legión” o “Tercio de Extranjeros”, como se denominó en su origen, fue resultado del esfuerzo personal del entonces Comandante de Infantería José Millán-Astray. El resultado desfavorable a las armas españolas en las guerras coloniales del norte de África creaba además disturbios en el país. Millán-Astray llegó a la conclusión de que España necesitaba un cuerpo de soldados profesionales, no de reemplazo, con una moral y espíritu de cuerpo que fueran equiparables a los de la Legión extranjera francesa. La Legión es la culminación de ese proyecto personal.
Tras su participación para sofocar los conflictos coloniales en el Sahara Español, tuvo participación activa junto al Bando sublevado en la Guerra Civil Española.
Tras una importante reestructuración en los años 1990, ha cubierto desde entonces varias misiones internacionales de mantenimiento de la paz en distintas zonas del mundo como Bosnia, Albania, Kosovo, Macedonia, Iraq, Afganistán, Congo y Líbano.[2]
La Legión Española está compuesta actualmente por tres unidades principales: * Brigada de la Legión Rey Alfonso XIII (BRILEG) * Tercio Gran Capitán 1º de la Legión * Tercio Duque de Alba 2º de la Legión

Las tropas españolas han vuelto a pisar suelo iraquí, un suelo que fue regado por la sangre de doce españoles caídos en acto de servicio y de otros que resultaron heridos en la última misión, desarrollada allí por nuestros soldados en 2003 y 2004.

Y al final, la guerra. La aventura de las tropas españolas en Irak

Los primeros efectivos, 30 hombres del Mando de Operaciones Especiales, con sede en Alicante, partían de la Base Aérea de Torrejón el miércoles por la noche, a bordo de un Airbus A310 del 45 Grupo del Ejército del Aire. Su misión será facilitar el despliegue del resto del contingente y ayudar a la formación y adiestramiento de las Fuerzas Armadas iraquíes, integrados en la coalición internacional contra el grupo terrorista DAESH (el comúnmente conocido como Estado Islámico). Días antes de que llegasen ellos ya viajaban seis militares españoles hacia los Cuarteles Generales de la operación en la región (cuatro en Bagdad y dos en Kuwait). Los 60 “boinas verdes” se desplegarán en la Baghdad Diplomatic Support Center (BDSC), en las proximidades del aeropuerto de Bagdad, zona bajo responsabilidad del Departamento de Estado de EEUU.

En las próximas semanas se desplegará el resto de la fuerza, hasta completar los 300 hombres: 200 legionarios de la Brigada de la Legión (BRILEG), con base en Viator (Almería), y efectivos del Mando de Ingenieros con sede en Salamanca. Los legionarios, pertenecientes a los Tercios “Alejandro Farnesio” y “Don Juan de Austria”, el Grupo de Artillería de Campaña II de La Legión, el Grupo Logístico y la Bandera de Zapadores Nº2 de la BRILEG, serán despedidos hoy en el Acuartelamiento “Álvarez de Sotomayor” de Viator.

Llegan más legionarios a Iraq

El contingente español de la Base Gran Capitán en Besmayah, se refuerza con una Sección de veintiocho nuevos legionarios para la Unidad de Protección

El paso mes de Mayo un nuevo grupo de legionarios españoles ya realiza su labor de vigilancia y protección en la Base y por los campos de adiestramiento donde vive y realiza sus tareas de adiestramiento al ejército iraquí, el contingente español desplegado en las inmediaciones de Besmayah, localidad iraquí situada al sur de Bagdad.

La nueva Sección, perteneciente a la X Bandera “Millán Astray”, Tercio Alejandro Farnesio, IV de La Legión y procedente de Ronda (Málaga), está integrada por cuatro mandos y veinticuatro miembros de tropa. Todo el personal ahora incorporado se formó y entrenó con el resto del contingente al cual se acaban de unir y durante todo este tiempo, desde que comenzó la “Misión Apoyo a Iraq”, ha continuado su preparación constituido como elemento de reserva, a disposición del Mando de Operaciones, según las necesidades de la Misión.

Los legionarios ahora incorporados vienen a incrementar la llamada Unidad de Protección, cuya labor se centra principalmente en tareas de vigilancia y en proporcionar protección y seguridad al resto del contingente, no sólo en el interior de la Base Gran Capitán, sino también en todas y en cada una de las actividades que se realizan en el exterior. De entre estas tareas, es muy conocida la de “ángeles de la guarda”, que consiste en vigilar y asegurar la integridad física de otros compañeros mientras desempeñan actividades con personal local, como por ejemplo, en reuniones, actos o labores de adiestramiento…
Con los recién incorporados, el número de militares desplegados en la Base Gran Capitán, en Besmayah, asciende a doscientos cincuenta y siete, mientras que en Bagdad se mantienen los treinta adiestradores de Operaciones Especiales, a los que, en breve, se espera se unan otros treinta miembros más, que podrían desplegarse en alguna otra base de la Coalición Internacional, al norte de Bagdad, liderada por algún otro país aliado en la lucha contra el terrorismo yihadista.

Desde aquí mi reconocimiento y mis mejores deseos para estos soldados que van a servir a España tan lejos de sus hogares, y mi abrazo para las familias que les estarán esperando aquí. Nuestro deber cívico como ciudadanos es dar apoyo moral a nuestras tropas, especialmente a las que desarrollan arriesgadas misiones tan lejos de España. Por mi parte, y a fin de que la labor de servicio que hacen estos valientes no pase inadvertida para sus compatriotas, podréis seguir las noticias que vengan de nuestro contingente de Irak a través de este blog, de la página de Facebook y de la cuenta de Twitter de Segurpricat Siseguridad (@careonsafety ).

En la retaguardia del Ejército iraquí, cerca de 300 militares españoles llevan casi dos meses librando su guerra particular contra el Estado Islámico #EI #Daesh. La vanguardia de los terroristas yihadistas se encuentra a 180 kilómetros de Bagdad, una vez que el EI se ha atrincherado en la ciudad natal de Sadam Husein (Tikrit), que ocupó hace medio año en su rápido avance por el norte suní de Irak y el este de Siria.

Esta organización terrorista ha perdido terreno en las últimas semanas frente a un Ejército iraquí que vuelve a dar una imagen de cierta cohesión, aunque dicha fotografía requiera de la ayuda internacional para no repetir la desbandada del año pasado. El hecho de que Tikrit siga en manos yihadistas #daesh y de que aviones de Estados Unidos hayan tenido que bombardear esta semana sus posiciones en el centro de esta ciudad es buena muestra de las limitaciones que aún tienen los soldados fieles a Bagdad, cuya inmensa mayoría son de origen chií.

España es uno de los países occidentales que este año han enviado tropas a Irak para sostener al Gobierno de Haidar al Abadi. En esta ocasión, no lo hace para mantener el orden en las calles de este país atravesado por el Tigris y el Eufrates, sino para proporcionar al Ejército regular iraquí el adiestramiento mínimo e indispensable con el que plantarle cara a las huestes del EI. Este trabajo, que empezó a mediados de febrero con el inicio del despliegue, se hace en dos grupos. Por un lado, 34 militares de operaciones especiales están destinados en el aeropuerto de Bagdad. Por otro, cerca de la localidad de Besmaya, a unos 60 kilómetros al sur de Bagdad, se encuentra la Legión con 208 efectivos.

En el primer mes de estancia en suelo iraquí, donde las temperaturas en esta época del año oscilan entre los 30 grados durante el día a los 10 o 12 por la noche, la misión española en Besmaya colaboró en la instrucción de un millar de iraquíes de la Brigada 75. Luego, el contingente de legionarios asumió a mediados de marzo el liderazgo en el adiestramiento de otros 1.200 hombres de la Brigada 92 con la ayuda de oficiales estadounidenses integrados en la TF-2-505, conocida como The Panthers, a la espera de que se sume otro país aliado a la estructura de mando.

La última parte del plan previsto es la instrucción de otras dos brigadas más antes de que se produzca el previsible relevo en julio, de manera que cuando la Legión abandone Irak habrá capacitado a cerca de 5.000 soldados iraquíes.

Una semana de descanso.

Cada plan de entrenamiento dura siete semanas, aunque hay una de descanso a mitad de la instrucción. Los adiestradores se reparten en cuatro equipos: uno de infantería, otro de artillería, el tercero es de logística y el último, sobre planeamiento de operaciones. Los alumnos iraquíes reciben entrenamiento en técnicas de combate en diferentes entornos, así como la instrucción básica necesaria para manipular armas pesadas, caso de los morteros. Además, se les imparten clases de conducción y mantenimiento de vehículos especiales, un programa específico para desactivar explosivos y un curso de primeros auxilios.

La base de adiestramiento de Besmaya es de gran tamaño, con una zona de acuartelamiento y otra para prácticas de tiro y ejercicios de combate urbano, que se asemeja en sus dimensiones a la de adiestramiento de San Gregorio en Zaragoza, una de las más importantes del Ejército de Tierra. Los barracones que albergan a los iraquíes distan unos 300 metros del de los españoles, quienes no salen del recinto y siempre van armados por cuestiones de seguridad.

Unos y otros hacen vida por separado cuando termina la instrucción, aunque eso no quita para que haya comidas de confraternización. Y en los ratos libres, los legionarios dan clases de árabe para tener una mejor comunicación con sus alumnos iraquíes.

El trabajo empieza temprano, alrededor de las seis de la mañana, y casi nadie se va a descansar antes de la once de la noche. “Cada uno de los integrantes del contingente tiene su tarea y su misión, sabedores de que el trabajo de cada individuo repercute en el trabajo colectivo, y todos se esfuerzan por realizar su labor lo mejor posible”, asegura a Tiempo el jefe del contingente español desplegado en Irak, el coronel Julio Salom.

En estas primeras semanas en Besmaya, una de las prioridades del contingente español es acondicionar lo mejor posible las infraestructuras y los alojamientos “para disfrutar de un mínimo de comodidad” mientras se esté allí y dejarlo todo lo más acondicionado posible para el previsible relevo de la Brigada Paracaidista.

Todo ello, sin menoscabo de las labores de adiestramiento o las misiones de seguridad del conjunto del contingente. Los soldados iraquíes, una vez que terminan su formación, parten de inmediato al frente de guerra. Los miembros de la Brigada 75 fueron enviados el 5 de marzo a Kirkush, 90 kilómetros al noreste de Bagdad, para luchar contra el EI. Y lo hicieron con “cánticos y alboroto” tras un breve acto de graduación presidido por el general iraquí que dirige la 16 División.

Cuando el 14 de marzo se pasó a la formación de la Brigada 92, el teniente coronel Francisco Javier Bartolomé se dirigió a los altos mandos de la 16 División: “Nosotros no somos los jefes de la Brigada 92, ustedes son sus jefes. Podemos plantear el mejor plan de adiestramiento, pero sin el trabajo de todos no funcionará. Necesitamos su máxima implicación”. Hacia el final de la reunión, el coronel Salom, jefe del contingente español, se levantó de su asiento e invitó al general iraquí a que le acompañara al estrado.

Ejemplo de subordinación.

“Mi general, quiero que vea a este grupo de soldados americanos y españoles. Los va a ver todas las mañanas en el campo pues son nuestros entrenadores. Hemos dejado a nuestras familias en España y en Estados Unidos para ayudarles”, le subrayó delante del teniente coronel White, jefe del contingente estadounidense en Besmaya. “Aquí estamos los dos comandantes, a su disposición en todo”, concluyó el coronel en un claro ejemplo de subordinación para que los generales iraquíes sepan que en esta ocasión son ellos quienes están al mando.

El contingente español se planificó para que llegase a un número máximo de 300 efectivos, aunque a principios de marzo había 249 entre Bagdad y Besmaya, a los que se añadían otros 9 oficiales de enlace en los cuarteles generales de la coalición –siete en Kuwait y dos en la capital iraquí–. En los planes iniciales del Ministerio de Defensa se habló de 95 militares de operaciones especiales en el aeropuerto de Bagdad, pero a día de hoy solo hay 34. Y es que el calendario ha sufrido retrasos desde que el Congreso de los Diputados autorizó a finales de octubre esta misión, cuyo coste previsto es de 35 millones de euros para los primeros seis meses.

Estaba previsto de inicio que el despliegue fuera el siguiente: 30 efectivos antes del fin de 2014, 150 a mediados de enero y otros 120 a mediados de febrero, pero las trabas burocráticas trastocaron el plan. Aparte de las autorizaciones de sobrevuelo en el espacio aéreo iraquí, hubo que acordar con el Gobierno de Bagdad un estatuto que otorga a los militares españoles un régimen similar al diplomático para ofrecerles inmunidad mientras dure su trabajo en el país árabe.

 

Escudos en la plaza España / PIO MISIÓN APOYO A IRAK

Os dejo el relato del PIO del contingente del Ejército en Irak, más concretamente desde el centro de instrucción en Besmayah –base «Gran Capitán»– donde los legionarios adiestran al Ejército iraquí en su lucha contra el autoproclamado Estado Islámico.
El motivo de su escrito no es tanto informarnos sobre los avatares de la instrucción o del proceso de formación de una nueva brigada del ejército iraquí como en otras ocasiones, sino algo más «ligero» pero de gran valor simbólico: la inauguración de la plaza de España en la base Gran Capitán:
«Desde el pasado domingo todas las provincias españolas y también Ceuta y Melilla, lucen sus escudos en la Plaza de España de la Base Gran Capitán en Besmayah… El frío aspecto del hormigón de los “T-wall” se ha transformado en un atractivo lugar en el que los militares españoles desplegados en Iraq, encontrarán representada su patria chica.
Cada escudo ha sido pintado, con mucho cariño y dedicación,  por integrantes del contingente nacidos, residentes o con algún vínculo afectivo con la provincia de que se trate, rivalizando unos con otros por su alta calidad. “Hay auténticas obras de arte”, comentaba el domingo el coronel Julio Salom, Jefe del contingente español desplegado en Iraq, “aunque hay que admitir que ha habido alguno que se ha tenido que repetir varias veces, hasta que ha quedado bien”.
Entre los escudos que más admiración han provocado, aunque no sea uno de los de mayor dificultad, se encuentra el de Cáceres, elaborado por la Oficina de Comunicación de la misión, aunque también lucen a un gran nivel los escudos de Huesca, Almería o Burgos…
“Todos están preciosos”, continúa el coronel Salom que ha participado personalmente en el pintado del escudo de Álava, “se ha trabajado mucho pero el resultado salta a la vista que merece la pena”…».

Ceremonia de inauguración / PIO MISIÓN APOYO A IRAK

En el acto militar, además de legionarios e ingenieros, participó el contingente portugués y una Sección estadounidense de la 82ª Div. Aerotransportada.
Próximos a acabar su misión, cuando vuelvan a casa los legionarios españoles no sólo habrán dejado el recuerdo del trabajo bien hecho, sino que desde el pasado domingo también han dejado plasmada la riqueza de la pluralidad y la convivencia, representadas en todos y cada uno de los escudos de la Plaza de España de la Base Gran Capitán»
FIN
El contingente español –desplegado en Irak desde principios de febrero– está conformado por efectivos de la Legión y del Mando de Operaciones Especiales. A partir de julio la Legión será relevada por la Brigada de Infantería Ligera Paracaidista (Bripac).
España, junto a la coalición internacional, tiene desplegados 250 efectivos en Besmayah con liderazgo español; otros 30 militares en la localidad de Taji, dedicada al adiestramiento en operaciones especiales y liderada por Australia; y otros 35 en el aeropuerto de Bagdad.

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