Hans-Werner Sinn afirma que Grecia debería reintroducir el dracma de manera “inmediata” para restaurar la solvencia del Estado.

Grecia debería reintroducir el dracma de manera “inmediata” para restaurar la solvencia del Estado y los bancos del país heleno, facilitando la reactivación de su economía, según el presidente del Instituto de Investigación Económica de Munich (Ifo), Hans-Werner Sinn, quien propone que el país pueda volver a incorporarse a la eurozona en el futuro.

“El dracma debería reintroducirse de forma inmediata como moneda virtual”, apunta Sinn en declaraciones el día posterior a la celebración del referéndum griego que se saldó con una rotunda victoria del ‘no’ a las propuestas de las instituciones.

“Todos los contratos del país, incluyendo los de deuda con extranjeros, deberían ser convertidos a dracmas. Esto haría de nuevo solventes al Gobierno y a los bancos griegos”, añadió.

Asimismo, el presidente del Ifo recomienda que la comunidad internacional se abstenga de retirar los euros en poder de los griegos, que podrían usarlos en sus transacciones en efectivo, aunque los precios estuvieran fijados en dracmas.

El severo defensor de la ortodoxia monetaria recordó que, según el fondo de rescate europeo, el Gobierno griego es insolvente, lo que debería llevar al Banco Central Europeo a no seguir permitiendo la financiación de los bancos del país heleno a través de la línea de liquidez de emergencia (ELA).

“Esto llevará a un punto muerto de la economía griega en ausencia de un nuevo plan de rescate o la vuelta al dracma”, apuntó Sinn, quien cree que mantener nuevas negociaciones sobre un rescate supondría “una pérdida de tiempo” sin resultados, por lo que Grecia “debería introducir una nueva moneda”.

De este modo, el presidente del Ifo defendió que la previsible rápida depreciación del dracma permitirá una fuerte recuperación económica en uno o dos años y revertiría la fuga de capitales.

Además, el economista plantea la necesidad de que los socios del país heleno “suavicen” la transición griega mediante una generosa asistencia financiera en el marco de planes de ayuda humanitaria para los más pobres.

“Además, Grecia debería tener la posibilidad de volver al euro con posterioridad y con un diferente tipo de cambio”, añadió.

HANS-WERNER SINN | Presidente del IFO
“España tendrá 10 años más de crisis y una devaluación interna del 30%”
El presidente del prestigioso instituto económico alemán aconseja a Rajoy que siga el modelo alemán

Hans-Werner Sinn posa en la sede del IFO en Múnich. / MICHAELA REHLE (REUTERS)

No debe ser fácil ser Angela Merkel. La canciller alemana lleva años dictando la política económica europea y se enfrenta, por el flanco izquierdo, a un nutrido grupo de brillantes economistas —los Stiglitz, Krugman, Blanchard y tantos otros— que consideran que las ideas neoliberales están incrustadas en las infraestructuras básicas de Berlín y de Europa, y que advierten que la austeridad no va a generar ni el crecimiento ni la confianza que nos prometían Berlín y Bruselas. Justo al otro lado, hay un segundo grupo que acusa a Merkel de blandengue. Sostienen que Berlín debería oponerse frontalmente a las políticas europeas, desde los rescates a las medidas extraordinarias del BCE, porque son una especie de placebo: la terapia equivocada que no va a conseguir más que retrasar el imprescindible y dolorosísimo ajuste que está por venir. Hans-Werner Sinn, presidente del influyente think tank alemán IFO, es quizá el máximo exponente de esa facción que reclama a Merkel que se oponga a casi todo, que sostiene que la oleada de austeridad no ha hecho más que empezar.

Controvertido, dogmático, con fama de riguroso y con ese aire peculiar que le dan la barba de Capitán Ahab y un poso ideológico que le convierte en una especie de Moby Dick de la economía, Sinn es lo más parecido a una estrella del pop entre los economistas alemanes. Sus libros —con títulos esperanzadores: ¿Puede salvarse Alemania?— se venden como rosquillas. Sus charlas llenan auditorios. Sus opiniones tienen una formidable tracción, hasta en la cancillería, a quien se enfrenta cuando considera que cede demasiado ante Europa. Agitador y propagandista de sí mismo, en el arranque de la crisis detonó todas las alarmas con un vaticinio apocalíptico: “Dentro de unos años, nuestros hijos se verán obligados a ir al Sur de Europa a recuperar nuestro dinero”. Ahora, proclama que el Sur tiene que acometer una sensacional devaluación interna, y que ya no hay excusas: eso o el final del euro. Llegado desde Múnich, Sinn recibe a este diario en la sede del Centro de Estudios Políticos Europeos (CEPS) en Bruselas. Pega duro. Pero curiosamente algunas de sus recetas coinciden con las de sus antagonistas más zurdos y neokeynesianos. Cosas de esa lasaña de complejidades en la que se ha convertido la economía europea.

Pregunta. Considera que el Sur apenas ha iniciado la senda de ajustes. ¿De qué han servido entonces tres años de austeridad?

“Menos austeridad ahora supondrá más dolor en el futuro”

Respuesta. El efecto tango que provocó el euro durante años requiere ahora de un fuerte reequilibrio. No hay soluciones fáciles: va a ser doloroso. Hay tres alternativas. Una: devaluación interna en el Sur. Dos: devaluación interna en el Sur a través de una expansión en el Norte. Y tres: salida del euro de algunos países. Lo más probable es una combinación de esas opciones. España, Portugal y Grecia necesitan una devaluación interna del 30%; Francia, del 20%; Italia, un recorte de precios del 10%. A la vez Alemania debe encarecerse un 20%. Es cierto que desde el arranque de la crisis hubo ajustes en la periferia, pero escasos en general.

“Grecia está desesperada, no podrá prosperar con el euro”

P. ¿Qué le espera a España?

“Rajoy debe volver a bajar los salarios aunque no gane las elecciones”

R. La ventaja de España es su potencial para recuperar competitividad. Ha mostrado flexibilidad, y eso hace posible mejorar vía exportaciones. La desventaja es su deuda externa, de más de un billón de euros. Pero lo más importante es la competitividad, y ahí soy medianamente optimista. A la vez, no tengo dudas de que les espera una década, incluso más, de austeridad hasta llegar a esa devaluación interna del 30%.

“La única posibilidad es trasladar el modelo alemán a toda la UE”

P. ¿Final del túnel para… 2023?

R. Sí, algo así, porque las primeras medidas acaban de aprobarse. Cuando Alemania entró en crisis, allá por 1995, no empezó a levantar cabeza hasta 2002, siete años después. España necesita un lapso de tiempo equivalente hasta que la sociedad y los políticos entiendan la gravedad de la crisis, hasta generar el entorno que permita hacer reformas. Eso está llegando. A partir de ahí hay que esperar otra década más para que los esfuerzos den resultado.

P. ¿Alemania no debería cambiar de política para hacer más suave esa travesía del desierto?

R. Alemania puede expandirse; otros países con superávit pueden hacer lo mismo. Lo preferible es que el ahorro alemán no se vaya a otros países, sino que cree una burbuja en casa. Las fuerzas del mercado van a favorecer ese movimiento, aunque con Alemania no es sencillo. Ya hay un incipiente boom de la construcción, y los precios y salarios van hacia arriba junto a la economía. La competitividad de la exportación va a bajar gradualmente.

P. ¿Así de fácil?

R. Quizá no. Alemania no va a expandirse tan rápido como lo hizo el Sur cuando nosotros lo necesitábamos: los alemanes tenemos una relación paranoica con la inflación. Pero hay cosas que pueden ayudar: una devaluación fiscal en la periferia (reducir las cotizaciones sociales y subir el IVA) facilitaría las cosas. Además, debe haber quitas significativas en el Sur: algunos países no pueden satisfacer sus deudas, y eso es mejor que los rescates.

P. ¿Y mutualizar deuda?

R. Es la receta adecuada para resucitar conflictos. Lo demuestra la historia de EE UU.

P. El FMI, que no es precisamente heterodoxo, defiende la mutualización. Y mantiene que el exceso de austeridad europeo es contraproducente.

R. En la zona euro la austeridad es inevitable. Es un proceso extremadamente difícil, pero no hay alternativa. Algunos querrían menos ajustes. Lo entiendo. Pero menos austeridad supondría menos sufrimiento ahora a cambio de más dolor en el futuro y de aumentar el riesgo de ruptura del euro. No hay que hacerse ilusiones con el dolor que viene. Será duro. Las devaluaciones internas pueden ser crueles. Pero si algún país cree que va a ser demasiado, se puede salir del euro.

P. Es el caso de Grecia, según su tesis. ¿Y España?

R. No creo que España tenga que salir. Grecia sí: está en una situación tan desesperada, no podrá prosperar en el euro. Las actuales exigencias europeas sacrifican a una generación a un desempleo masivo. Portugal está en una situación similar.

P. ¿Qué papel juega el BCE?

R. El BCE ha empleado una lógica convincente a fin de no permitir el colapso. Pero imprimir dinero infravalorando los riesgos no es una solución a largo plazo. Se ha aliviado el dolor, pero con ello solo se posponen los ajustes necesarios. El BCE, la Comisión y el FMI diagnosticaron mal la crisis, como si fuera un problema puramente fiscal y financiero, sin caer en la pérdida de competitividad del Sur. Por eso hemos acudido a apaños en lugar de buscar soluciones reales. Existen serios riesgos de desestabilización de seguir con esa política de rescates.

P. En España existe la sensación de que el Gobierno alemán agrava la crisis con declaraciones y decisiones malintencionadas…

R. Depende… La crisis se generó por el excesivo flujo de capitales de Alemania hacia el Sur; eso sobrecalentó las economías de la periferia y las hizo dependientes del crédito externo. Los mercados han entendido ese error; lo están corrigiendo. Pero no te puedes lavar la cara sin mojarte.

P. ¿Un consejo para Rajoy?

R. Rajoy debe aprobar otra reforma laboral que flexibilice los salarios a la baja. Eso hizo Schröder en 2003. Eliminó el salario mínimo y laminó el Estado del Bienestar privando a millones de personas de sus ayudas sociales: eso causó disturbios y protestas. Le costó el cargo. Sin embargo, se trataba de la política adecuada. Puede que con eso Rajoy no consiga gobernar mucho tiempo, pero eso es lo que España necesita.

P. Aconseja germanizar España: trasladar el modelo alemán a toda Europa.

R. Esa es la única posibilidad.

Hans Werner Sinn.png

Educación y carreraDespués de estudiar economía en la Universidad de Münster 1967-1972 y recibir su doctorado de la Universidad de Mannheim , en 1978 , fue galardonado con el Sinn legendi venia en 1983 , también de la Universidad de Mannheim.Desde 1984 el Sinn ha sido profesor titular en la facultad de economía de la Universidad de Munich (LMU ) , primer titular de la cátedra de Economía y seguros, y desde 1994 la cátedra de economía y finanzas públicas. Durante la excedencia de Mannheim y Múnich ocupó profesor visitante ( 1978-1979 y 1984-1985 ) en la Universidad de Western Ontario en Canadá. Durante los años sabáticos que también fue investigador visitante en la London School of Economics, así como en Bergen , Stanford , Princeton y Jerusalén Universidades . Desde 1988 ha sido profesor honorario de la Universidad de Viena , donde ha dado muchas conferencias . En 2008 fue nombrado caballero de la Orden de Maximiliano de Baviera para la Ciencia y el Arte , y en 2013 fue galardonado con el premio Ludwig Erhard por la Fundación Ludwig -Erhard . Desde 01 de febrero 1999 Sinn ha sido presidente del Instituto Ifo de Investigación Económica . La Asociación Leibniz , la organización que agrupa a instituciones de investigación financiados por el gobierno federal de Alemania , ensalzó su cambio de Ifo después de haber asumido la presidencia en un momento muy crítico en la historia de la institución , con lo que de nuevo a un nivel de ” muy bueno, en algunos casos, incluso excelente, producto de la investigación ” y convertirlo en ” uno de los institutos de investigación económica más importantes de Europa ” . [ 1 ] En 2006 se convirtió en presidente del Instituto Internacional de Finanzas Públicas , cargo que helduntil 2009 . Entre 1997 y 2000 el Sinn encabezó la Verein für Socialpolitik , la asociación de economistas de habla alemana. En 2013 se le concedió un doctorado honoris causa , esta vez por la Graduate School of Management HHL Leipzig.
Born March 7, 1948 (age 66)
Brake, Westphalia
Nationality German
Institution Ifo Institute for Economic Research
Field Macroeconomics
Alma mater University of Mannheim
University of Münster
Information at IDEAS/RePEc

Hans-Werner Sinn , presidente del influyente think tank alemán IFO, es quizá el máximo exponente de esa facción que reclama a Merkel que se oponga a casi todo, que sostiene que la oleada de austeridad no ha hecho más que empezar, Hans-Werner Sinn
Hans-Werner Sinn, Professor of Economics at the University of Munich, is President of the Ifo Institute for Economic Research and serves on the German economy ministry’s Advisory Council. He is the author of Can Germany be Saved? read more

Spanish
Mail to friend
Print

FEB 9, 2014 11
Transgresiones monetarias directas

Tweet1
Share56
Share0
1
0

MÚNICH – El Tribunal Constitucional de Alemania ha emitido su tan esperada decisión sobre el programa de «transacciones monetarias directas» del Banco Central Europeo. Desde su implementación en 2012, el programa de TMD ha permitido al BCE comprar, en caso necesario, cantidades ilimitadas de bonos gubernamentales de los países de la zona del euro en problemas, siempre que los países afectados suscriban las reglas del fondo de rescate europeo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Miles de alemanes apelaron ante el Tribunal Constitucional contra el programa TMD, arguyendo que viola el Artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que prohíbe el financiamiento monetario a gobiernos de la zona del euro, e impone riesgos sustanciales para los contribuyentes alemanes. El Tribunal ha declarado que respalda en su totalidad los argumentos de los demandantes y que el programa TMD efectivamente viola el derecho originario de la UE.

Pero, en vez de emitir una sentencia formal que limitaría al Bundesbank y al parlamento alemán – como pudo haberlo hecho– el Tribunal derivó el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se expida en forma definitiva. A primera vista esto puede parecer promisorio para los mercados, que muy probablemente esperan que el TJUE apruebe el programa TMD. Pero las cosas no son tan sencillas.

El Tribunal Constitucional de Alemania no ha renunciado a su derecho a tener la palabra final sobre la compatibilidad de las acciones de las instituciones europeas con la constitución alemana. Si decide que el TJUE interpreta el tratado de manera que infringe la constitución alemana, puede obligar al gobierno y al parlamento a renegociar el tratado o a llamar a un referendo.

Por lo tanto, es importante notar que el Tribunal Constitucional no está pidiendo al TJUE que decida si el esquema del TMD es compatible con el derecho originario de la UE, sino que limite el programa de manera que resulte compatible con los tratados de la UE. El tribunal alemán sugiere que esto requeriría que «no se compren en forma ilimitada bonos gubernamentales de ciertos Estados miembros» junto con la garantía de que el BCE no se expondrá a pérdidas por los bonos gubernamentales.

Esto último implicaría una mayor jerarquía del BCE respecto de los tenedores privados, como sucedió con el «recorte» griego impuesto a los acreedores. Sin embargo, esto aplastaría los efectos estabilizadores del programa TMD, que descansa sobre el supuesto de que será el BCE, no los inversores privados, quien se haría cargo de la deuda si un país se declara en bancarrota. Por lo tanto, la euforia inicial de los inversores por la decisión del tribunal alemán puede resultar efímera y dar lugar a un aumento en los diferenciales de las tasas de interés.

La decisión del tribunal alemán de transferir el caso al TJUE también reducirá la eficacia del programa TMD, porque el BCE no se atreverá comprar bonos gubernamentales antes de que se emita una sentencia. El motivo es simple: el esquema del TMD nunca fue activado; usarlo ahora privaría al TJUE de la posibilidad de rechazar la apelación sobre la base de que en realidad no se ha actuado.

En cuanto a la sustancia del caso, el tribunal alemán está en lo cierto al sostener que el programa TMD puede conducir a una significativa redistribución de la riqueza entre los Estados miembros es la zona del euro si se mantienen los bonos adquiridos hasta su vencimiento. Las quitas por pérdidas en esos bonos golpearían a los contribuyentes en otros países, debido a la erosión de los beneficios de los ministerios nacionales de finanzas por prestar el dinero que emiten (señoreaje). Y, obviamente, cualquier transferencia fiscal necesaria para evitar esas quitas también afectaría a los contribuyentes.

Sí, el truco del BCE para calmar a los mercados desplazando el riesgo de cesación de pagos de los inversores inteligentes a los contribuyentes confiados funcionó. El esquema TMD representa un seguro gratuito contra la cesación de pagos de los países del sur de la zona del euro, que subsidia así el regreso de los flujos de capital privado al mismo lugar donde antes fueron despilfarrados. Pero esto no es suficiente para legitimar el programa.

El tribunal alemán también está en lo cierto cuando sostiene que no se puede considerar a las compras de los bonos gubernamentales de los países en problemas como política monetaria, por lo que exceden el mandato del BCE. No existe el equivalente a la política de prestamista de última instancia del BCE para las unidades políticas de una unión monetaria regional, por ejemplo, en Estados Unidos o la Confederación Suiza. La Reserva Federal de EE. UU. compra bonos del gobierno federal, no adquiere los bonos de estados con problemas financieros, como California o Illinois.

Finalmente, el Tribunal tiene razón al objetar la meta del BCE de reducir las primas sobre las tasas de interés para los bonos gubernamentales. El BCE sostiene que desea mejorar la transmisión de la política monetaria. Pero las primas sobre las tasas de interés son el mecanismo principal para evitar excesos de endeudamiento en la zona del euro. Si los Estados piden demasiado prestado, la probabilidad de que puedan cancelar esas deudas disminuye y los acreedores exigen mayores tasas de interés a cambio. Esto, a su vez, reduce su inclinación a endeudarse.

La crisis económica en el sur de Europa surgió de una burbuja crediticia inflacionaria como consecuencia de la falta de primas sobre las tasas de interés, que privó a los países afectados de su competitividad. Los diferenciales de tasas de interés –incluidas las primas que reflejan el mayor riesgo de una salida de la zona del euro y un realineamiento de los tipos de cambio para restablecer la competitividad– son fundamentales para la existencia a largo plazo de la unión monetaria, su estabilidad y la eficiencia de sus asignaciones
Hans-Werner Sinn

Hans-Werner Sinn, Professor of Economics at the University of Munich, is President of the Ifo Institute for Economic Research and serves on the German economy ministry’s Advisory Council. He is the author of Can Germany be Saved? read more

MÚNICH – El Tribunal Constitucional de Alemania ha emitido su tan esperada decisión sobre el programa de «transacciones monetarias directas» del Banco Central Europeo. Desde su implementación en 2012, el programa de TMD ha permitido al BCE comprar, en caso necesario, cantidades ilimitadas de bonos gubernamentales de los países de la zona del euro en problemas, siempre que los países afectados suscriban las reglas del fondo de rescate europeo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Miles de alemanes apelaron ante el Tribunal Constitucional contra el programa TMD, arguyendo que viola el Artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que prohíbe el financiamiento monetario a gobiernos de la zona del euro, e impone riesgos sustanciales para los contribuyentes alemanes. El Tribunal ha declarado que respalda en su totalidad los argumentos de los demandantes y que el programa TMD efectivamente viola el derecho originario de la UE.

Pero, en vez de emitir una sentencia formal que limitaría al Bundesbank y al parlamento alemán – como pudo haberlo hecho– el Tribunal derivó el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se expida en forma definitiva. A primera vista esto puede parecer promisorio para los mercados, que muy probablemente esperan que el TJUE apruebe el programa TMD. Pero las cosas no son tan sencillas.

El Tribunal Constitucional de Alemania no ha renunciado a su derecho a tener la palabra final sobre la compatibilidad de las acciones de las instituciones europeas con la constitución alemana. Si decide que el TJUE interpreta el tratado de manera que infringe la constitución alemana, puede obligar al gobierno y al parlamento a renegociar el tratado o a llamar a un referendo.

Por lo tanto, es importante notar que el Tribunal Constitucional no está pidiendo al TJUE que decida si el esquema del TMD es compatible con el derecho originario de la UE, sino que limite el programa de manera que resulte compatible con los tratados de la UE. El tribunal alemán sugiere que esto requeriría que «no se compren en forma ilimitada bonos gubernamentales de ciertos Estados miembros» junto con la garantía de que el BCE no se expondrá a pérdidas por los bonos gubernamentales.

Esto último implicaría una mayor jerarquía del BCE respecto de los tenedores privados, como sucedió con el «recorte» griego impuesto a los acreedores. Sin embargo, esto aplastaría los efectos estabilizadores del programa TMD, que descansa sobre el supuesto de que será el BCE, no los inversores privados, quien se haría cargo de la deuda si un país se declara en bancarrota. Por lo tanto, la euforia inicial de los inversores por la decisión del tribunal alemán puede resultar efímera y dar lugar a un aumento en los diferenciales de las tasas de interés.

La decisión del tribunal alemán de transferir el caso al TJUE también reducirá la eficacia del programa TMD, porque el BCE no se atreverá comprar bonos gubernamentales antes de que se emita una sentencia. El motivo es simple: el esquema del TMD nunca fue activado; usarlo ahora privaría al TJUE de la posibilidad de rechazar la apelación sobre la base de que en realidad no se ha actuado.

En cuanto a la sustancia del caso, el tribunal alemán está en lo cierto al sostener que el programa TMD puede conducir a una significativa redistribución de la riqueza entre los Estados miembros es la zona del euro si se mantienen los bonos adquiridos hasta su vencimiento. Las quitas por pérdidas en esos bonos golpearían a los contribuyentes en otros países, debido a la erosión de los beneficios de los ministerios nacionales de finanzas por prestar el dinero que emiten (señoreaje). Y, obviamente, cualquier transferencia fiscal necesaria para evitar esas quitas también afectaría a los contribuyentes.

Sí, el truco del BCE para calmar a los mercados desplazando el riesgo de cesación de pagos de los inversores inteligentes a los contribuyentes confiados funcionó. El esquema TMD representa un seguro gratuito contra la cesación de pagos de los países del sur de la zona del euro, que subsidia así el regreso de los flujos de capital privado al mismo lugar donde antes fueron despilfarrados. Pero esto no es suficiente para legitimar el programa.

El tribunal alemán también está en lo cierto cuando sostiene que no se puede considerar a las compras de los bonos gubernamentales de los países en problemas como política monetaria, por lo que exceden el mandato del BCE. No existe el equivalente a la política de prestamista de última instancia del BCE para las unidades políticas de una unión monetaria regional, por ejemplo, en Estados Unidos o la Confederación Suiza. La Reserva Federal de EE. UU. compra bonos del gobierno federal, no adquiere los bonos de estados con problemas financieros, como California o Illinois.

Finalmente, el Tribunal tiene razón al objetar la meta del BCE de reducir las primas sobre las tasas de interés para los bonos gubernamentales. El BCE sostiene que desea mejorar la transmisión de la política monetaria. Pero las primas sobre las tasas de interés son el mecanismo principal para evitar excesos de endeudamiento en la zona del euro. Si los Estados piden demasiado prestado, la probabilidad de que puedan cancelar esas deudas disminuye y los acreedores exigen mayores tasas de interés a cambio. Esto, a su vez, reduce su inclinación a endeudarse.

La crisis económica en el sur de Europa surgió de una burbuja crediticia inflacionaria como consecuencia de la falta de primas sobre las tasas de interés, que privó a los países afectados de su competitividad. Los diferenciales de tasas de interés –incluidas las primas que reflejan el mayor riesgo de una salida de la zona del euro y un realineamiento de los tipos de cambio para restablecer la competitividad– son fundamentales para la existencia a largo plazo de la unión monetaria, su estabilidad y la eficiencia de sus asignaciones

Hans-Werner Sinn, Professor of Economics at the University of Munich, is President of the Ifo Institute for Economic Research and serves on the German economy ministry’s Advisory Council. He is the author of Can Germany be Saved? read more

MÚNICH – El Tribunal Constitucional de Alemania ha emitido su tan esperada decisión sobre el programa de «transacciones monetarias directas» del Banco Central Europeo. Desde su implementación en 2012, el programa de TMD ha permitido al BCE comprar, en caso necesario, cantidades ilimitadas de bonos gubernamentales de los países de la zona del euro en problemas, siempre que los países afectados suscriban las reglas del fondo de rescate europeo, el Mecanismo Europeo de Estabilidad.

Miles de alemanes apelaron ante el Tribunal Constitucional contra el programa TMD, arguyendo que viola el Artículo 123 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea que prohíbe el financiamiento monetario a gobiernos de la zona del euro, e impone riesgos sustanciales para los contribuyentes alemanes. El Tribunal ha declarado que respalda en su totalidad los argumentos de los demandantes y que el programa TMD efectivamente viola el derecho originario de la UE.

Pero, en vez de emitir una sentencia formal que limitaría al Bundesbank y al parlamento alemán – como pudo haberlo hecho– el Tribunal derivó el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) para que se expida en forma definitiva. A primera vista esto puede parecer promisorio para los mercados, que muy probablemente esperan que el TJUE apruebe el programa TMD. Pero las cosas no son tan sencillas.

El Tribunal Constitucional de Alemania no ha renunciado a su derecho a tener la palabra final sobre la compatibilidad de las acciones de las instituciones europeas con la constitución alemana. Si decide que el TJUE interpreta el tratado de manera que infringe la constitución alemana, puede obligar al gobierno y al parlamento a renegociar el tratado o a llamar a un referendo.

Por lo tanto, es importante notar que el Tribunal Constitucional no está pidiendo al TJUE que decida si el esquema del TMD es compatible con el derecho originario de la UE, sino que limite el programa de manera que resulte compatible con los tratados de la UE. El tribunal alemán sugiere que esto requeriría que «no se compren en forma ilimitada bonos gubernamentales de ciertos Estados miembros» junto con la garantía de que el BCE no se expondrá a pérdidas por los bonos gubernamentales.

Esto último implicaría una mayor jerarquía del BCE respecto de los tenedores privados, como sucedió con el «recorte» griego impuesto a los acreedores. Sin embargo, esto aplastaría los efectos estabilizadores del programa TMD, que descansa sobre el supuesto de que será el BCE, no los inversores privados, quien se haría cargo de la deuda si un país se declara en bancarrota. Por lo tanto, la euforia inicial de los inversores por la decisión del tribunal alemán puede resultar efímera y dar lugar a un aumento en los diferenciales de las tasas de interés.

La decisión del tribunal alemán de transferir el caso al TJUE también reducirá la eficacia del programa TMD, porque el BCE no se atreverá comprar bonos gubernamentales antes de que se emita una sentencia. El motivo es simple: el esquema del TMD nunca fue activado; usarlo ahora privaría al TJUE de la posibilidad de rechazar la apelación sobre la base de que en realidad no se ha actuado.

En cuanto a la sustancia del caso, el tribunal alemán está en lo cierto al sostener que el programa TMD puede conducir a una significativa redistribución de la riqueza entre los Estados miembros es la zona del euro si se mantienen los bonos adquiridos hasta su vencimiento. Las quitas por pérdidas en esos bonos golpearían a los contribuyentes en otros países, debido a la erosión de los beneficios de los ministerios nacionales de finanzas por prestar el dinero que emiten (señoreaje). Y, obviamente, cualquier transferencia fiscal necesaria para evitar esas quitas también afectaría a los contribuyentes.

Sí, el truco del BCE para calmar a los mercados desplazando el riesgo de cesación de pagos de los inversores inteligentes a los contribuyentes confiados funcionó. El esquema TMD representa un seguro gratuito contra la cesación de pagos de los países del sur de la zona del euro, que subsidia así el regreso de los flujos de capital privado al mismo lugar donde antes fueron despilfarrados. Pero esto no es suficiente para legitimar el programa.

El tribunal alemán también está en lo cierto cuando sostiene que no se puede considerar a las compras de los bonos gubernamentales de los países en problemas como política monetaria, por lo que exceden el mandato del BCE. No existe el equivalente a la política de prestamista de última instancia del BCE para las unidades políticas de una unión monetaria regional, por ejemplo, en Estados Unidos o la Confederación Suiza. La Reserva Federal de EE. UU. compra bonos del gobierno federal, no adquiere los bonos de estados con problemas financieros, como California o Illinois.

Finalmente, el Tribunal tiene razón al objetar la meta del BCE de reducir las primas sobre las tasas de interés para los bonos gubernamentales. El BCE sostiene que desea mejorar la transmisión de la política monetaria. Pero las primas sobre las tasas de interés son el mecanismo principal para evitar excesos de endeudamiento en la zona del euro. Si los Estados piden demasiado prestado, la probabilidad de que puedan cancelar esas deudas disminuye y los acreedores exigen mayores tasas de interés a cambio. Esto, a su vez, reduce su inclinación a endeudarse.

La crisis económica en el sur de Europa surgió de una burbuja crediticia inflacionaria como consecuencia de la falta de primas sobre las tasas de interés, que privó a los países afectados de su competitividad. Los diferenciales de tasas de interés –incluidas las primas que reflejan el mayor riesgo de una salida de la zona del euro y un realineamiento de los tipos de cambio para restablecer la competitividad– son fundamentales para la existencia a largo plazo de la unión monetaria, su estabilidad y la eficiencia de sus asignaciones

1 comentario

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s