Las penurias de las limpiadoras de Cleanet en el Arsenal ferrolano tienen su réplica en las instalaciones militares de Pontevedra

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El personal de limpieza de los centros militares lleva desde agosto sin cobrar
Las trabajadoras del Arsenal ferrolano suman 44 días en huelga indefinida

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Acampada de protesta de las trabajadoras de la contrata de limpieza del Arsenal militar de Ferrol.

Las limpiadoras del Arsenal militar ferrolano se preparan para una Navidad de estrecheces. Son 53 mujeres y un hombre subrogados a Cleanet, la firma que en mayo del 2013 se adjudicó la contrata para la limpieza de las dependencias castrenses por 12 millones de euros y dos años en localidades como Ferrol, Pontevedra, Marín, Granada y Cartagena. La última nómina que cobraron los trabajadores ferrolanos fue la de agosto. Hoy cumplen 44 días en huelga indefinida y siete de acampada reivindicativa en los jardines del Cantón. Su protesta comenzó el 27 de octubre, y la portavoz del Comité de huelga, Begoña Ramos, teme que vaya para largo.

“Defensa le pagó a Cleanet, pero a nosotras el dinero no nos llega”, se lamenta Ramos. Habla en nombre de todas sus compañeras y cuenta que lo están pasando muy mal, porque el sueldo no entra y las facturas se acumulan. Tienen asignada la limpieza de los edificios del Arsenal y de las escuelas navales de A Graña y Caranza. Casi todas son mujeres de mediana edad con cargas familiares, algunas separadas o madres solteras y que dependen —muchas de ellas en exclusiva— de lo que sacan limpiando unas pocas horas en las instalaciones castrenses ferrolanas. Fernando Balsa, de CIG Servicios, denuncia que, pese a tratarse de una concesión pública a una firma privada, Defensa “se lava las manos y mira para otro lado” mientras estas trabajadoras se enfrentan a diario a las penurias de vivir sin cobrar sus sueldos.

El comité de huelga se reunió ayer con uno de los intendentes del Arsenal ferrolano, pero salió 20 minutos después “sin acuerdo ni solución”, explicó Balsa. “Nos dicen que van a romper el acuerdo con la financiera que mediaba para pagarle directamente a Cleanet, pero eso no arregla nada”, se queja el sindicalista, que advierte de “casos extremos” entre las trabajadoras, como una que ya tiene encima una orden de desahucio por impago. Y no se trata de grandes salarios, denuncia la portavoz del comité de huelga: entre 200 y poco más de un millar de euros. “Ya no estamos en situación de poder ayudarnos entre nosotras”, confiesa Ramos, porque ninguna está en condiciones de prestar. Con todo, insiste, la plantilla está “unida y decidida a seguir adelante” hasta que les paguen hasta el último euro que les adeudan desde el 1 de septiembre, restando los días que han estado en huelga.

Estas últimas seis semanas se han manifestado por la calle y han cortado el tráfico en la avenida de Esteiro para llamar la atención. El pasado día 4 dieron un paso más y plantaron una caravana en los jardines del Cantón, frente a la puerta del Dique del Arsenal. Su acampada reivindicativa frente al teatro Jofre la completan con un toldo y una tienda de campaña con el doble objetivo de elevar la presión sobre los mandos de Marina —para que lo trasladen a sus superiores en el Ministerio de Defensa— y visibilizar su situación. “Los vecinos nos tratan muy bien. Pasa por aquí gente que nos trae el café, algo de comer o el periódico. Nos dan muchos ánimos y eso se agradece”, cuenta una de las 53 limpiadoras en huelga. Se turnan las 24 horas del día en grupos de tres o cuatro y tienen el calendario de protestas cerrado más allá de Navidad, síntoma de las pocas esperanzas que albergan de cobrar antes.

La huelga de las limpiadoras de Cleanet en Ferrol tiene otro fleco en los juzgados. Los sindicatos —CIG, CC OO y UGT— presentaron una denuncia contra Defensa porque entienden que se ha vulnerado el derecho fundamental a la huelga de las limpiadoras. “Tenemos pruebas visuales de que hubo militares limpiando en sitios puntuales”, denuncia la CIG. Fuentes del Arsenal militar ferrolano derivan cualquier responsabilidad en el conflicto de Cleanet al Ministerio de Defensa en Madrid.

Otro foco en Pontevedra

Las penurias de las limpiadoras de Cleanet en el Arsenal ferrolano tienen su réplica en las instalaciones militares de Pontevedra. Allí hay otras 20 personas que se ocupan de la Escuela Naval de Marín y de las dependencias de la Brilat en Figueirido. Arrastran los mismos problemas de atrasos en los pagos desde el inicio de la concesión —en mayo del 2013— y ya en la recta final de este año, directamente, el impago. Con una diferencia, apuntan desde la CIG: el personal de Marín sí cobró el mes de septiembre. Un pago que el sindicato vincula a presiones de los mandos por la visita de Felipe VI a finales de septiembre a su antigua escuela naval en el 25º aniversario de su promoción.
La firma, con matriz en Barcelona, denuncia la CIG, se llevó el contrato en “subasta electrónica tirando los precios”. La contrata expira el próximo 19 de marzo y los trabajadores sospechan que el Gobierno central esperará hasta el final a pesar de los aprietos que sufren los empleados en Ferrol y Pontevedra. La misma firma se ha enfrentado a conflictos laborales en Granada y Cartagena. Las trabajadoras de Ferrol y Marín celebrarán hoy una protesta conjunta en la ciudad naval.

Fuente: http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/09/galicia/1418152161_847593.html

Alfredo Balsa: «El abogado de la madre quiere desviar la mirada hacia mí»

Alfredo no ve ningún sentido a que pida abrir diligencias contra él

Después de que el abogado de Rosario Porto solicitase abrir diligencias penales contra las dos personas que encontraron el cuerpo de Asunta, Alfredo Balsa, uno de los dos hombres que hallaron el cadáver, se muestra totalmente tranquilo y asegura que se trata de un intento de desviar la atención de la madre.

-¿Ve lógico que hayan pedido abrir diligencias contra usted?

-No sé qué contestar. Imagina, dos personas encuentran a la niña y por encima de llamar a la Guardia Civil, al 061 y de hacer lo que teníamos que hacer, aún por encima quieren abrir diligencias contra nosotros. Es que si el juez no tiene nada contra nosotros, la sensación y el presentimiento que tengo es que el abogado quiere agarrarse a mí. Como yo dije que la niña tenía el brazo de una manera y después de otra, se quiere agarrar a eso para desviar la mirada de la gente hacia mí y que dejen a Rosario Porto. Es el único sentido que tiene, porque yo no le encuentro ni pies ni cabeza.

-¿Buscan una tercera vía en la defensa de la acusada?

-Evidentemente tiene que ser así. Que me digan ahora que quieren abrir diligencias contra mí y mi compañero no tiene sentido. Pero bueno, a él le pagan y tiene que fastidiar a quien sea para sacar las miradas de Rosario Porto, y me cogió a mí. Ni estoy preocupado ni me quita el sueño, porque no hice nada en absoluto.

-¿Cree que hubiese cambiado algo si llamasen la primera vez que vio el cadáver?

-Pues no sé qué decir, porque a la una y pico de la madrugada encuentras un cadáver, tienes la sensación de que hay alguien ahí y lo primero que se te pasa por la cabeza es largarte del sitio. La segunda vuelvo allí por el sentimiento de culpa, porque a lo mejor está viva y tengo que ir allí. Yo tengo dos niños y si fuese un niño mío me gustaría que le echaran una mano. ¿Sabes qué sentimiento de culpa te puede quedar si te marchas y por mala suerte la niña aún está viva y la dejas morir? Y la tercera vez ya me fui a esconder el coche, porque tenía miedo que me fastidiaran por los puntos, porque iba conduciendo ilegalmente.

-¿Tenían miedo por si había alguien en el lugar?

-¡Ostras! ¿Cómo no íbamos a pasar miedo? Tú sabes lo que es si bajas del coche y te da la sensación de que hay alguien, por si te pueden pegar un palo a ti o si tienen una pistola, se te ponen los pelos de punta. Creo que no hay mucha gente que a la una de la mañana se encuentre un cuerpo y salga a pecho descubierto, cuando además te da la sensación de que hay alguien ahí. Pero después tienes sentimiento de culpa y dices, bueno, hay que llamar a los agentes de la autoridad.

-Dice que el brazo de la pequeña se movió. ¿Cree que de forma natural?

-No lo puedo decir. Solo puedo decir que la primera vez que paramos, a un metro y pico, tenía el brazo en el pecho y la segunda no, y se lo dije a mi compañero. Era bien visible. Nunca dije que hubiese gente allí, sino que tenía el presentimiento de que alguien me observaba. Me reafirmo en lo que dije y no voy a cambiar nada, y si este señor [en referencia al abogado de la madre] quiere culpabilizarme a mí, que me venga con algo documentado, porque no tiene nada contra mí.

-¿Vio perfectamente la cuerda?

-Sí, estuve a 40 centímetros.

-¿Y las colillas?

-Mi compañero estaba fumando allí y tiró colillas, pero yo no vi otras. No me fijé si había, pero yo no las he visto.